Foto digital: IG @garabatospili

¿De qué se trata? Es una crónica testimonial donde narro una experiencia íntima con el trastorno bipolar. Luego de una década de tratamiento, a los 37 años decidí dejar la medicación para lograr un embarazo que evitara los posibles riesgos de malformación fetal por ingesta de litio. Pese a la estabilidad anímica que conseguí durante la gestación, la maternidad trajo un nuevo desafío para sobrellevar este diagnóstico que produce depresiones, manías y episodios mixtos. Además de contar esta experiencia, la crónica revisa los principales hitos científicos de esta condición de salud mental que ha afectado a la humanidad desde la antigüedad, y cuyas causas la psiquiatría aún desconoce. Un relato con una voz esperanzadora para vencer el estigma.

Palabras claves: trastorno bipolar, psiquiatría, litio, embarazo, maternidad, depresión, lactancia materna, salud mental, psicoeducación.


Hola, soy Nicole

Créditos foto: Felipe Fredes

Soy Nicole Salvatierra León. Hace más de 15 años egresé de la Escuela de Periodismo de la USACH, y en todo este tiempo mi trabajo ha estado ligado al periodismo escrito, docencia y comunicación estratégica. En 2023, cursé el Magíster en Escritura Narrativa de No Ficción en la UAH con la idea de escribir este libro —¡mi primer libro!— sobre trastorno bipolar, un diagnóstico con el que convivo hace una década. En este sitio web, les comparto mi tesis de grado en formato de «liblog» para invitar a leer capítulos que no solo hablan de maternidad con una etiqueta de «enfermedad psiquiátrica». Todo lo vivido con esta condición de salud mental, antes y después de su llegada, también forman parte del proceso de recuperación de la esperanza. Dedico esta crónica testimonial a mi amada hija que, sin saberlo, se transformó en el hilo conductor de esta historia, y a todas las personas que me leen hace ocho años en el Instagram @sentirbipolar. Gracias por impulsarme a escribir esta crónica.

Capítulo 1: Prohibido recaer

Marzo de 2025

A la tercera noche del nacimiento de Gabriela, comencé a sentir esa extrañeza fatal que me nubla el ánimo. Desperté a mitad de la madrugada; traté de meditar para encontrar calma. En ese ejercicio, el corazón pidió que aceptara la biología de puérpera. Puse las manos sobre mis senos enormes y comprobé que estaban duros como una roca. La leche había subido…